Comentario en El Mostrador a propósito de un artículo de Cristian Leyton el 24/02/2012
Perú, silenciosa y astutamente, algo muy propio de su estirpe nacional, utiliIzando la difusión global através de internet y redes sociales, intenta desde hace años eximirse de su responsabilidad en la Guerra del Pacífico, y pretende responsabilizar completamente a Chile de sus causas y de las consecuencias negativas que para ellos tuvo dicha conflagración, no asumiendo sus propias culpas; asimismo, pretende "lavar" su imagen de país derrotado, humillado, perdedor, pues según ellos Chile los atacó cuando estaban indefensos y eran una nación con problemas politicos internos; según ellos, Chile se habría aprovechado de aquella situación pues no estaban preparados politica ni militarmente; nada dicen del traidor tratado secreto con Bolivia de 1873 (6 años antes de la guerra); nada dicen respecto a que tuvieron los mismos 6 años para prepararse, como toda nación precavida lo habría hecho luego de la firma de ese intrigante y culposo tratado; nada dicen respecto a que la fecha de la guerra no la determinó Chile sino Bolivia, al incumplir el Tratado de 1874 justamente en 1879, y que por tanto, no hubo aprovechamiento de la situación interna de ellos; nada dicen respecto a que Chile les ofreció declararse neutrales y no aceptaron. Entonces, muy claramente, si entraron en el conflicto fué porque estaban preparados para hacerlo, y no les resultaba en absoluto algo indeseado, porque sus propios intereses nacionales se lo exigian, como por ejemplo, el monopolio del salitre, aunque no lo reconozcan; ningún país entra en un conflicto sino tiene razones valederas e importantes para ello, lo contrario sería lisa y llanamente, una soberana estupidez.
Recientemente la historiadora peruana Carmen Mc Evoy ha lanzado un libro (Editado en Chile, curiosamente) titulado Guerreros Civilizadores, donde desmenuza e interpreta la historia y la politica interna chilena durante la guerra, con el disimulado objetivo de cargar sobre Chile el peso de las causas y consecuencias de la guerra, continuando así con el intento peruano de desconocer históricamente sus propias responsabilidades y victimizarse ante la comunidad internacional. Para tal efecto la Sra.Mc Evoy ha estudiado más la historia de Chile que la de su propia nación, algo de común ocurrencia en todo caso en su país ; pareciera que la obsesión peruana por Chile no tiene límites.
Y ahora, se escuchan voces diciendo que Chile debiera disculparse por la Guerra del Pacífico para una reconciliación (algo enteramente incierto y dudoso de lograr) entre ambas naciones.
Chile no tiene que disculparse y jamás lo haremos; sería una humillación para la Patria entera y para nuestros héroes, pues Chile actuó en defensa propia y bajo el amparo del derecho internacional ante el flagrante atropello boliviano a lo acordado en el Tratado de 1874, y actuó a la usanza de aquellos años contra dos naciones que creyeron nos doblegarían ; desconocer esto hace imposible toda profundización del actual estado en las relaciones politicas.
Finalmente, decir que Perú y Bolivia pagaron, materialmente hablando, lo que debían pagar según la práctica común de aquellos años, y los excesos de algunos soldados chilenos no pueden ser considerados como una directriz nacional, sino más bien, como una cuestión sicológica que se puede producir al término de un conflicto largo, exigente, en un clima y territorio sumamente hostil y adverso a toda actividad humana, más aún, en un ejército aún no bien formado disciplinaria ni doctrinariamente como el de aquéllos años.